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martes, 22 de junio de 2021

Las actitudes políticas

 Por: Viviana Castañeda Ramírez

La participación política en México es un tema complejo, pareciera que el ciudadano mexicano promedio carece de interés en la participación directa en la política; sin embargo abundan las críticas, memes y burlas hacia la misma, pareciera que la actitud política predominante en el país es la mofa. “Mejor reír para no llorar” dice el dicho y en algunas situaciones políticas mexicanas el absurdo es tal que la mejor opción es divertirse y tomarse las cosas con calma.

La actitud de forma general puede ser definida como “un estado mental y neural de prontitud, organizada por medio de la experiencia, que ejerce influencia directiva o dinámica sobre la respuesta del individuo a todos los objetos y situaciones con los que está relacionado (Abramson, 1987)”.

Los países de Latinoamérica se han caracterizado por haber sido colonias dominadas por un gobierno Europeo el sistema de gobierno impuesto, en un inicio, fue la monarquía, ante la desigualdad social y el crecimiento del sentimiento de inconformidad por esta forma de gobierno los pobladores iniciaron movimientos independentistas donde se optó por cambiar de un sistema político monárquico a un sistema democrático. Todo esto representa la consolidación de una actitud política determinada, ante las demandas de la población se organizaron movimientos con una clara tendencia política hacia la autonomía.

El ser humano decide cómo mejorar su vida a través de la organización, con la selección de un mecanismo de gobierno el individuo puede ser partícipe de las decisiones del país; sin embargo el simple hecho de votar o no ya representa la concretización de una actitud política determinada. Algunas actitudes analizadas por Campbell (1964) consideradas políticas son:

             El sentimiento de identidad política o partidista. El partido político permite al votante que se incluya en una filosofía o perspectiva determinada, acorde a su propio entorno familiar, posición social e ideología. Su accionar, como ciudadano, en los procesos de elección se verán mezclados con el partido que haya decidido apoyar.

             La imagen del candidato. Los medios de comunicación masiva juegan un papel importante en este aspecto porque mediante la manipulación de la imagen de un candidato determinado la sociedad puede cambiar su actitud política en relación a él, ya sea para bien o para mal.

En general la imagen se construye desde el interior hacia el exterior, por ello es importante ser coherente con lo que se desea transmitir. Existen aspectos externos como la opinión del círculo cercano de personas que afectan la percepción que se tiene de un candidato. 

El candidato político maneja una imagen totalmente distinta a la que tiene al final de su mandato, el cargo administrativo implica el usufructo y la extorsión por lo cual la opinión pública cambia radicalmente.

             El sentimiento de eficacia política. El ser humano considera que como sociedad deben existir mecanismo que le permitan influenciar en las decisiones que se toman en su país. La eficacia política es interpretada como la respuesta a las demandas del pueblo.

La eficacia interna sucede a nivel individual, es la creencia que tiene el ciudadano de que sus opiniones serán escuchadas porque tiene los medios para hacerse oír. La eficacia externa es la creencia de que los medios, autoridades e instituciones son susceptibles a la influencia que el ciudadano pueda ejercer en las actividades propias de la política.

             Las preferencias por las propuestas de un candidato. En general la población reacciona ante las propuestas que están directamente relacionadas con él o con su entorno. Las campañas o propuestas presentadas solo tendrán un impacto significativo en la medida en que el votante perciba que le afectarán de forma significativa en su día a día.

             El sentimiento del deber ante el voto. Ocasionalmente se habla acerca de que los ciudadanos más instruidos tienen más inculcado el deber político porque poseen un criterio más amplio para elegir lo que es correcto y lo que beneficiara al bien común; no obstante existe otro factor influyente: el nivel de interacción social y homogeneidad social, cuando los ciudadanos están más integrados hay mayor participación porque consideran que sus acciones sí tendrán un impacto político.

El análisis del concepto: actitud política se puede rastrear hacia la Psicología social en esta rama se habla de que existen tres elementos que intervienen.

Las actitudes permiten que la conducta se vaya modificando, en relación a la primera, la conducta se modifica. Existen algunos aspectos que pueden modificar la conducta como: antecedentes sociales distantes, la sociedad, la personalidad y la acción política.

 

Bibliografía

Abramson, P. (1987). Las actitudes políticas en Norteamérica. Buenos Aires. Grupo editor Latinoamericano.

Campbell, A. (1964). The American voter. New York. John Wiley & sons, INC.


Los agentes políticos

Por: Viviana Castañeda Ramírez

El estudio de la política es sumamente antiguo se puede remontar su análisis a la filosofía griega y a los grandes pensadores romanos, el reconocimiento de las figuras de poder, la forma en que este se distribuye y los mecanismos de control social son solo algunos aspectos que intervienen en la política. Pretender mantenerse ajeno a la política del país no mejora la situación de la ciudadanía, no abona al cambio y a la transformación de las instituciones sino que impide que haya mayor pluralidad de opiniones y transparencia.

Una de las primeras definiciones del término política se encuentra en la obra de un pensador griego “la obra de Aristóteles intitulada Política, que es considerada el primer tratado sobre la naturaleza, las funciones y las divisiones del Estado, y sobre las varias formas de gobierno (Bobbio, 1995)”.

En general para que se hable de política se requiere de la existencia de una ciudadanía, conformada por personas que viven en un determinado territorio; de igual forma, se requiere de un gobierno e instituciones que permitan la continuidad del mismo. El tipo de gobierno dependerá de la propia presión social ejercida por la ciudadanía, quienes a través de la presión social, demandas y movimientos organizados pueden con facilidad derrocar al gobierno; por esta razón los gobernantes deben saber satisfacer las demandas de la población y adaptarse a las exigencias para asegurar su permanencia.

Política en términos generales hace alusión al grupo de actividades calificadas como políticas es decir acciones humanas que se refieren a las cosas del Estado, de ahí, que también se le señale como doctrina o ciencia del Estado (Fragoso, 2006).

La propia definición de Estado ha cambiado a través de los años. Antiguamente las decisiones de un grupo social eran tomadas a través de un proceso de discusión y consenso se privilegia la opinión de los más fuertes o de los más viejos; los primeros, por su desempeño en batalla y fortaleza física imponían respeto; los segundos, por su experiencia y el saber que han acumulado se convierten en los consejeros por antonomasia.

Analizando las bases de la sociedad se puede encontrar diferentes formas de tomar las decisiones pero en general todas surgen porque las personas viven en comunidad, el ser humano es un ser social que busca convivir en paz a través de la organización: primero en pueblos y luego en ciudades.

En términos romanos, la expresión ‘vivir’ es sinónimo de ‘estar entre los hombres’ lo mismo que ‘morir’ lo es de ‘cesar de estar entre los hombres’. Esto es, el hombre en tanto hombre es necesariamente social, contexto en el que surge el concepto de Civitas, ciudades que se organizaban bajo el precepto de la ley y que jurídicamente comienza a asignar el poder en unos cuantos como la máxima autoridad: el senado y posteriormente el emperador (Fragoso, 2006).


La figura del cesar en Roma surge a partir de la búsqueda de un representante que sea lo suficientemente fuerte e íntegro para ostentar el poder y con ello asegurar la supervivencia, crecimiento, expansión y bienestar del imperio.

Existieron emperadores ejemplares como: Julio Cesar, quien instauro el sistema helenístico de gobierno donde se permitía la autonomía de los territorios anexados y al mismo tiempo estableció que el gobierno central estará a manos de un basileus (rey) quien al mismo tiempo es teos, soter  y autocrator (dios, salvador y autócrata) (Dardonq, s/f).

Julio Cesar marcó una pauta para establecer un gobierno dictatorial y monárquico donde la figura del rey era vista no solo como el gobernante sino que adquiría una dimensión espiritual equiparable a Dios. Esta representación del poder justificado como algo de origen divino no está lejos de la actualidad, todavía hace cien años la coronación de un nuevo monarca en Inglaterra estaba envestida de misticismo y misterio. Incluso, en el caso de Inglaterra la Reina es vista como la máxima autoridad eclesiástica, como su propia Diosa.


Algunos de los emperadores romanos más recordados por su violencia o perversión son:

             Nerón, recodado por haber asesinado a su madre Agripina para perpetuar su poder y se la atribuye un incendio en Roma que duró varios días y devasto gran parte de la ciudad

             Cayo, mejor conocido como Calígula, cuyos excesos sexuales han sido inmortalizados en películas, es utilizado como referente de perversión. Su locura lego al grado de nombrar cónsul a su caballo.

En la República Romana, el ciudadano se encuentra dotado de derechos y deberes –que se han heredado hasta nuestros días- Uno de los conceptos centrales era la participación en la vida política: el derecho de sufragio del simple derecho de ciudadanía (civita o jus civitas) dependen  un conjunto de derechos (jura) y de deberes (munera) entre los que se incluyen las garantías jurídicas del ciudadano y las formas de participación en la vida política (la votación de las leyes, la elección de los representantes y la participación en la magistratura); a diferencia de Atenas donde se establecía por un lado el derecho a la ciudadanía (politeia) y por otro los derechos políticos (politeuma); esta diferencia primordial en Grecia, se mitiga en Roma a raíz de la ley de las XII tablas que garantiza la igualdad política entre patricios y plebeyos (Gerbier, 2005).

La religión ha tenido un papel político importante para la configuración de la figura del Estado: Tomas de Aquino menciona, desde las ideas del cristianismo, que la política se vincula a la ética. El hombre debe considerar no solo su bien individual sino el bien común y en relación a estas dos dimensiones tomar las decisiones más acertadas. Por el contrario Maquiavelo expresa que la política y la ética operan en dos dimensiones diferentes; ya que la política debe ser autosuficiente y autárquica.

Históricamente toda moral implica valores éticos y morales y viceversa, en la práctica las leyes, derechos y obligaciones corresponden a la moral de la época. Existen leyes cuyo contenido analizado en la actualidad resulta amoral, practicas comunes a las sociedades antiguas que a la luz de la modernidad podrían ser calificadas de inhumanas o salvajes.

 

Bibliografía

Bobbio N., Matteucci N. y Pasquino G, (1995). Diccionario de política, México: Siglo XXI editores.

Dardonq, J (s/f). Las locuras de los emperadores. Ensayo sobre los Emperadores buenos y malos y las fuentes históricas que los definen como tales. Consultado el 20 de febrero de 2020. Disponible en línea en el siguiente enlace: https://www.academia.edu/6615790/Las_Locuras_de_los_Emperadores

Fragoso, E. (2006). Concepto de política y vida cotidiana. Consultado el 20 de febrero de 2020. Disponible en línea en el siguiente enlace: file:///C:/Users/Chibibi/Downloads/Dialnet-ConceptoDePoliticaYVidaCotidiana-4953719.pdf

Gerbier, L. (2005). Hablar al pueblo: el uso de la contio desde la antigüedad al renacimiento. Erythesis, 1 mayo 2005.

miércoles, 19 de mayo de 2021

Las formas de gobierno


Por: Viviana Castañeda Ramírez 

En el estudio de los agentes políticos y las características de los mismos un referente que se considera elemental es Aristóteles quien clasifica las formas de gobierno en dos grupos: formas puras o perfectas, considera que están destinadas a hacer el bien en la comunidad; y las formas impuras, degeneradas o corrompidas, en las cuales el gobernante se ha olvidado de su compromiso con el pueblo y únicamente vela por sus propios intereses.

Las formas puras son:

  •  La monarquía. Es el gobierno ejercido por una sola persona. En la actualidad aún existen gobiernos monárquicos y después de los movimientos independentistas algunos países instauraron un gobierno monárquico.
  • La aristocracia. Es el gobierno practicado por una minoría selecta. Generalmente este sistema de gobierno esta coludido o complementado por una monarquía.
  • La democracia. Es el gobierno en manos de la multitud o mayoría de los ciudadanos. En el proceso de selección democrático ideal los ciudadanos deben estar completamente de acuerdo con el gobernante elegido, se considera que en la democracia para decidir si alguien será el gobernante este deberá contar con la mayoría absoluta de votos; sin embargo en la práctica han sido relativamente pocos los procesos de votación donde un candidato haya obtenido la mayoría de votos.

Las formas impuras son:

  •  La tiranía que no es otra cosa que la degeneración de la monarquía.
  •  La oligarquía o forma corrompida de la aristocracia.


En la actualidad las formas de gobierno han cambiado y en algunos casos se presentan híbridos que tratan de tomar lo mejor de dos sistemas como es el caso de la monárquica parlamentaria.

En los sistemas de gobierno modernos se asumen un sistema político que permita el desarrollo económico, social y político para lo cual las instituciones son fundamentales porque permiten integrar Gobierno y sociedad en un mismo sistema.

Las instituciones son el conjunto de reglas del juego político que se relacionan con las formas de interacción de los actores y de las organizaciones que integran un sistema político, por lo que el cambio organizacional está relacionado con el cambio de dichas reglas de juego que condicionan las formas de acceso al poder y las relaciones de los ciudadanos con los gobernantes. Los arreglos institucionales delimitan en forma contingente el juego político generando oportunidades, restricciones y riesgos al desarrollo (Vargas, 2007).

Cuando se procesan las demandas de la sociedad se permite que haya mejor distribución de la riqueza y que mejore en nivel de vida de las personas, ello implica el desarrollo industrial y la estabilidad social. Un sistema donde los ciudadanos no pueden acceder a un mejor nivel de vida está condenado al fracaso, tarde o temprano la inestabilidad generará más y más descontento social hasta que llegue un punto de quiebre.

Cada sociedad elige su propio sistema de gobierno de acuerdo a sus conocimientos, la evolución ideológica que ésta haya atravesado y sus necesidades. El cambio en la forma de gobierno responde a la presión social de la mayoría. La historia ha demostrado que cuando el sistema falla la población exigirá un cambio y los medios no siempre serán pacíficos.

 

Bibliografía

Vargas, J. (2007). Sistema político y gestión política. Universidad de Santiago de Compostela. España. Revista de Investigaciones Políticas y Sociológicas, vol. 6, núm. 1. Recuperado de https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=38060101

 


La estabilidad del sistema político mexicano

 Por: Viviana Castañeda Ramírez

La política mexicana se ha caracterizado por su búsqueda constante de permanecer en el poder, ya sea mediante la imposición de candidatos ligados al partido predominante, o bien, adaptándose a las demandas y exigencias del pueblo. Un sistema político se conforma no solo por los representantes del poder sino también por las instituciones creadas para dividir ese poder. Para asegurar la permanencia de un sistema político es necesario que haya consenso entre el pueblo gobernado y los gobernantes.  

A lo largo de la historia México ha pasado por gobiernos monárquicos antes de la colonización española y durante la colonia, una república, una dictadura militar y finalmente por democracias cuestionadas por los métodos utilizados por sus representantes para mantenerse en el poder.

La política emancipatoria rompe con la continuidad de las instituciones opresivas mediante la reformulación de la cuestión democrática en referencia a las demandas de igualdad de actores políticos que intentan transformar el orden impulsados por imperativos éticos (Vargas, 2007).

Los movimientos sociales en México han sido una constante, a través de la protesta, las marchas, o las huelgas el ciudadano puede exigir un cambio, para que el sistema de gobierno continúe en el poder es necesario que se satisfagan las exigencias y necesidades demandadas por la sociedad civil organizada. El gobernante al asumir el poder tiende a alejarse de la realidad social, por ello las protestas permiten comprender la realidad y qué cambios son necesarios.

Las causas de las protestas en México van desde la búsqueda de la paz en un país afectado por el crimen organizado, la igualdad de género ante la violencia patriarcal, la discriminación a los pueblos indígenas que forman parte de las raíces culturales y étnicas de México, finalmente las modificaciones en la legislación que afectan al pueblo trabajador y benefician al sector privilegiado, pero también minoritario de la sociedad.

Orozco (2001) menciona que la cultura política engloba las prácticas, actitudes y creencias que la población tiene sobre el mundo; por lo tanto la cultura política democrática cree en la utilización de los valores que fomenten la igualdad social, por ejemplo: la solidaridad, participación, tolerancia y confianza social.

Cabe cuestionarse qué pasa cuando esa cultura política democrática es cuestionada por favorecer siempre a ciertos grupos de poder, por no atender a las exigencias colectivas o cuando el sistema se ve superado por problemas como la corrupción o la inseguridad. Quiénes son los principales afectados cuando el sistema falla. Qué pueden hacer las organizaciones internacionales para ayudar a la población sin afectar a la soberanía.

 

Bibliografía

Orozco, M. (2001). Democracia y participación ciudadana. 
Instituto Internacional de Gobernabilidad. Magazine no. 23, 6 de noviembre del 2001.

Vargas, J. (2007). Sistema político y gestión política. Universidad de Santiago de Compostela. España. Revista de Investigaciones Políticas y Sociológicas, vol. 6, núm. 1. Recuperado de https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=38060101

 

 

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